21Jun
By: Community Encendido: 21 junio, 2019 In: Noticias Comments: 0

La entrada a una residencia de ancianos es algo a lo que muchos mayores temen e incluso les deprime.

Las supervisoras de auxiliares de Solimar Sollana nos narran un testimonio de un residente de Solimar Sollana, que quiere mantener su anonimato, sobre su entrada en el centro residencial.


«Tras un oscuro final, veo de nuevo la luz, una luz que hoy ilumina mis pasos…
Largos días y noches postrado en un hospital donde, no encuentro alivio a mis
angustias y de repente me comunican que debo abandonar, ya no hay sitio para mí y
escuché la palabra” residencia” un lugar tan ajeno.
Mi familia, no se podía hacer cargo de mí, y yo tras la resignación acudo de nuevo a un
lugar desconocido, donde el único pensamiento que tenia era el de acabar allí mis días
y eso me entristecía aún más.
Mi llegada, fue toda una sorpresa muy satisfactoria, yo que siempre he sido un hombre
solitario, encuentro un conjunto de profesionales volcados totalmente en mi
recuperación.
Sus palabras cariñosas, sus guiños, sus miradas, sonrisas y el tratar así a los residentes,
me hace cambiar la percepción de la tercera edad, nunca pude imaginar que la gente
joven pudiera tratar así a los mayores, ”me alimenta esa actitud”.
Y han conseguido mejorar mi estado de ánimo, valoro muchísimo la profesión tan
vocacional que realizan.
Más allá de conseguir nuevamente mi autonomía es un alivio para mí, me siento FELIZ
y todo esto es gracias al gran equipo de trabajadores que he encontrado en la
residencia, donde era tan reacio a estar.
No habrá suficiente agradecimiento para tan gran labor que realizan.
Cuando este totalmente recuperado, me encantaría volver a casa, aunque…
Supongamos… que echo de menos esta MI CASA, donde tan querido me siento y tan
feliz soy

Yolanda Rodríguez
Pepa Orobal
Julia Martos
Supervisoras de auxiliares.