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By: Community Encendido: 6 febrero, 2018 In: Noticias Comments: 0

En nuestro país existen en la actualidad 1.933.300 personas mayores de 65 que viven solas. La soledad puede ser muy dura, pero en la vejez mucho más porque es cuando más frágiles son las personas.

La soledad conlleva graves riesgos: dificultad para conciliar el sueño, depresión, una nutrición inadecuada, inestabilidad de la salud mental, problemas cognitivos, mayores posibilidades de sufrir accidentes vasculares…

 

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Estamos en una sociedad en la que no se nos enseña a estar solos, aunque esto está cambiando poco a poco y ya no es raro que haya gente que decida ser «single» y feliz.

El problema es cuando es una situación no querida.

Las residencias de mayores pueden mejorar esta situación en cuanto a rutinas saludables, ejercicios dirigidos, actividades de grupo, ocio, alimentación adecuada o una rutina de horarios para mejorar la calidad del sueño. Pero incluso así, rodeados de gente, hay usuarios que continúan teniendo este sensación de soledad. Por eso los trabajadores de residencias de tercera edad deben de ser vocacionales y trasmitir amor y cariño en su rutina de trabajo diaria. Al igual que un papel importante también conlleva a la familia y amigos en sus visitas al centro.

En definitiva, nos necesitamos. No es cuestión de ponernos a una persona al lado para decir que no estamos solos, sino de transmitir comunicación, cariño, cuidados… que constituyen una red de seguridad emocional clave para sentir bienestar.