25Ene
By: Community Encendido: 25 enero, 2018 In: Noticias Comments: 0

Sara Palero, Trabajadora Social en la residencia Solimar Daimús, reflexiona sobre la importancia de disfrutar un tiempo de calidad después de la jubilación.

2018-01-24La mayoría no somos conscientes del importante papel que juega el trabajo en nuestra vida fuera de una remuneración económica. El trabajo es más que un simple intercambio entre esfuerzo humano y compensación monetaria, el trabajo nos identifica, fomenta nuestras relaciones interpersonales y nos ayuda a crecer como personas; es por ello que, con la llegada de la jubilación, la persona comienza a sentir todas esas carencias que, con anterioridad, suplía el trabajo.
Además de todo lo que la jubilación conlleva, la persona pasa a tener mucho tiempo libre que, muchas veces, no sabe en qué emplearlo. Así pues, para no desesperarse, busca alguna cosa que “mate ese tiempo” y no lo haga tan largo.
Incluso la Constitución Española, en su artículo 50 hace referencia al tema que nos ocupa: […] Los poderes públicos promoverán el bienestar los ciudadanos de la tercera edad mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.
No obstante, para poder promocionar el ocio, primero hemos de clarificar qué significa dicho concepto. No debemos confundirlo con la obligación de realizar actividades a fin de ocupar el tiempo libre, sino todo lo contrario, el ocio se debe de corresponder con aquellas actividades que llevamos a cabo gustosa y voluntariamente y que nos satisface hacerlas, ya que a través de ellas nos podemos expresar y desarrollar como individuos únicos.
A pesar de ello, también tenemos que tener en cuenta que nuestros mayores provienen de una cultura enraizada con los valores de trabajo y esfuerzo; por lo que el ocio siempre ha quedado relegado a un segundo plano. Debido a ello, es de destacada importancia que se promueva la cultura del ocio en general, pero en particular, en los centros residenciales, dónde dicho elemento adquiere un papel todavía más importante, si cabe.
Las actividades de ocio en los centros residenciales favorecen la relación entre las/os usuarias/os, repercutiendo positivamente en su estado anímico; además, les ayuda a afrontar esta nueva etapa de su vida con una perspectiva más optimista, un periodo en el que se cierra un capítulo vital para dejar paso a otro menos estresante pero igual de estimulante.
Así que, es trabajo de todas y todos fomentar el ocio, evitando matar el tiempo libre para poder vivirlo y disfrutarlo