By: Community Encendido: mayo 21, 2015 In: Noticias Comments: 0

 

“La labor del médico de Residencia, de centro Sociosanitario, más propiamente dicho, es la labor de ser médico con MAYUSCULAS. Ya que debe abordar en el día a día muchos aspectos diferentes pero a la vez concurrentes en un mismo objetivo que es el procurar y salvaguardar el bienestar de los pacientes, el bienestar de los residentes. Ello implica que la labor se divide en parcelas, pero como vengo comentando se revalúan en un todo en el mismo día.

 

El primer lugar tenemos el aspecto puramente ASISTENCIAL, el diagnostico y tratamiento de las patologías que afectan a nuestros residentes, averiguando la entidad nosológica que las desencadena y poner solución administrando y pautando un tratamiento siempre con el concurso de nuestro cualificado personal de enfermería.

 

Ser corresponsal en la rehabilitación de nuestros residentes con la connivencia, ayuda y establecimiento de planes terapéuticos conjunto con los compañeros de fisioterapias.

 

Establecimiento de dietas y manutención de las actividades básicas de la vida diaria con el personal importante e imprescindible de auxiliares y cocina.

 

Y no podemos obviar que la salud es una realidad tangible con profundas connotaciones sociales.

Los residentes no están solos, nos los confían sus familiares desarrollándose una dinámica relacional entre ellos y la institución, en la cual desempeñamos nuestra labor. Esto nos exige la implicación, asesoramiento y coordinación con los servicios de psicología, trabajadora social y Tasoc. Y nos corresponde a los médicos aunar criterios en este cometido social de nuestra labor, como es, el mantenimiento del residente y sobre todo, del residente enfermo, de la relación que se establece entre residente y familiares que en algunas situaciones no son fáciles de lidiar los problemas que se desprenden de este binomio, que exigen al médico la actuación, explicaciones de las actuaciones y medidas que son necesarias para mediar en estos conflictos.

 

A todo esto que nos ocupa se le añaden las labores administrativas y logísticas que se deben realizar en el contexto que nos fija la ley, valoraciones semestrales, PAIS    , informes, prescripción de crónicos… etc , siendo esta una labor callada y “sin el aplauso y el calor de los focos del protagonismo” , pero necesaria para el buen funcionamiento de la Institución.

 

Y por último hay un aspecto de índole espiritual/personal. Como médico nos enfrentamos a un tipo de paciente difícil por tener muy mermada su salud que por sus características en muchos casos es imposible mantener un dialogo, sobre todo en aquellos afectados por esa lacra que se llama enfermedad de Alzheimer.

 

Personas que en mayor o menor medida cargan sobre sus espaldas una biografía más o menos difícil, más o menos abigarrada de experiencias y que vienen a compartir la última etapa de su vida y es nuestro deber, exigencia y vocación darles el consuelo y el confort en este último transito. Este aspecto para mi es el más importante, pues me produce un enorme cura de humildad, pues constato que la vida es una experiencia maravillosa y una oportunidad insuperable, pero viendo de cerca el final de nuestra existencia no puedo más que rememorar esa máxima o sentencia bíblica que dice “Que polvo somos y en polvo nos convertiremos”.

 

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                                                                                                                                                                                                      Alfonso Domenech Irles

               Médico del Centro Residencial Solimar Massanassa

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia.

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